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Despedimos al 2016...

Despedimos al 2016 celebrando las construcciones compartidas y

el compromiso de continuarlas, profundizarlas y ampliarlas en 2017!

#Findeañoencienciaytecnica

Con esta breve reflexión queremos acercarnos nuevamente antes de finalizar el año para proponer algunos pensamientos surgidos de poner el cuerpo estos días en el playón de Ciencia y Técnica, Godoy Cruz al 2300, CABA, y poner la oreja en otros playones similares a través de los medios digitales: por whats.app estuvimos conectadxs con colectivos auto-organizados en Mar del Plata, Rosario, Santa Fe, Tucumán, Córdoba, Mendoza, San Juan, San Luis… Hemos aprendido a estar poniendo el cuerpo y a escuchar simultáneamente, a través de la posibilidad que brinda la multimedialidad. Pero tal vez, precisamente, porque la multimedialidad también promete más de lo que cumple, se impone reflexionar sobre si es posible estar en tiempo real en muchos lugares al mismo tiempo… y si es posible ¿Cómo? ¿Qué tipo de dispositivo inaugura la simultaneidad de una lucha en geografías distantes pero en premisas cercanas? ¿Está agotado el modo discursivo de la asamblea como la conocimos las generaciones que nacimos en las décadas del 50, 60, 70 y hasta 80 del siglo pasado, para inaugurar otras posibilidades interaccionales de la política que parecen traer los nacidos en los 90? ¿Son otras nuevas posibilidades o son modos en que los que nacimos antes podemos aportar desde este ahora y los que nacieron ahora pueden aportar una renovada intención de cambio?

Multimedialidad geográfica, posibilidad de construcción simultánea

En el playón de Ciencia y Técnica, en Godoy Cruz, se selló un acuerdo entre la mesa de representantes multi-gremial y de espectro partidario variado, con la conducción del CONICET y del gobierno nacional. Dicho acuerdo fue efectivamente un avance en relación a lo que se había anunciado: se garantizó tener en cuenta a todos los afectados, se inauguró legalmente un organismo o configuración variada para continuar monitoreando lo que vendrá, se configuró un panorama de debate sobre la ciencia argentina. También se acordó, como “gesto de voluntad buena”, desalojar el playón e instar a otras geografías a hacer lo propio.

Lo que sin embargo ese viernes caliente no permitió fue utilizar a favor de la profundización del debate toda una tecnología hoy disponible para inaugurar una construcción tal vez más simultánea, tal vez más compleja, seguramente más nueva. Una construcción que permitiera poner de plano, y desde el inicio de la asamblea, la perspectiva variada, diferente, disímil que existía en ese momento sobre las cuestiones que se estaban tratando.

Concluimos que sigue haciéndonos falta voluntad, imaginación política y capacidad de reflejos para inaugurar mecanismos nuevos que permitan poner en la misma posición de paridad los fundamentos diferenciales que pueden tener localidades distintas de nuestro país a la hora de continuar armando Mesa de Trabajo.

Lo que se va aprendiendo

En estos días se fue aprendiendo que lo que se fue acumulando, gestando, debatiendo durante muchos años en muchos espacios diferentes en el ámbito de Ciencia y Técnica, permitió seguramente dotar de corporeidad suficiente a las tomas en los CCT y en el Playón de Godoy Cruz. Es decir, sin una experiencia previa, heredera de un modo de pensar la política que trajo la experiencia de 2001 y que también parecen traer los nacidos en los noventa, creemos que una movilización como se dio no hubiera sido posible. De hecho fueron los jóvenes precarizados científicos, auto organizados hace ya tiempo, quienes parecieron encender una mecha que las generaciones anteriores (nos referimos a investigadores en Carrera que hoy tenemos entre 35 y 55 años) no pudimos prender. Ni siquiera armar el mechero, digamos. Entonces este poder de convocar a los cuerpos parece sí venir a caballo de la sangre más joven. Celebramos.

También parecemos haber aprendido, en estos días, que el público en general que no integra el sector científico quiere profundizar el debate de Ciencia y Técnica en el sentido de que no se desmantele lo que supimos conseguir. Miles de bocinas que se tocaban al pasar por Godoy Cruz, miles de opiniones vertidas en tuits y facebooks, miles de mensajes de aliento no pueden pasar desapercibidos. Combatieron a los trolls enemigos, combatieron a la inercia de instalar, solapadamente, el argumento viciado de que las Ciencias, y sobre todo las Sociales y Humanas, nada han aportado a nuestro presente de país.

Aprendimos, asimismo, que miles de organizaciones sociales, comunitarias, del pueblo, y otras miles de organizaciones educativas, científicas, políticas y artísticas, están sosteniendo la lucha. La lucha, entonces, no se da en un vacío donde son gremios docentes universitarios y científicos los que operan: opera, la lucha, en un contexto de altísima movilización social, que, para los tiempos que corren, definitivamente celebramos.

Pero también aprendimos a identificar maniobras discursivas e interaccionales en los mismos momentos de asamblea, que dan por tierra con estas articulaciones y aprendizajes. Desconocer, por ejemplo, de plano y al principio de una asamblea tan caliente como la del viernes pasado que había otros nodos con opiniones disímiles a la de la Mesa de Conducción, es complicado. Más aún teniendo en cuenta que los comunicados emitidos luego por varias de las asambleas del resto del país repudian el acuerdo alcanzado. El desconocimiento de los otros nodos puede hacer peligrar un anuncio de construcción federal que se daba a voz viva y se ponía a circular con el cuerpo de miles de científicos de todos los lugares del país. No podemos darnos ese lujo.

Tampoco podemos aceptar que toda esta lucha se limita únicamente a los directos afectados, un argumento que parecía circular, oscilatoriamente, estos días. Por momentos se tomaba como el único índice de verdad (“solamente los directos afectados pueden decidir” parecía ser el razonamiento, aunque estaba velado y no se esgrimía del todo…); por momentos se ponía de manifiesto que no necesariamente los directos afectados son los que tienen el poder único de resolución. Interesa destacar que los directos afectados en todo caso somos toda la sociedad, y por eso, tal vez, si estamos dispuestos a movilizarnos, participar, construir, todos tenemos posibilidad de ponernos en el centro del debate.

¿Qué se debate, entonces?

Lo que está a debate, como se dijo algunas veces estos días, es la relación entre conocimiento y política, entre saber y posibilidad de cambio, entre distribución del poder y construcción de una sociedad más justa. También lo que está a debate es qué tipo de institución de Ciencia y Técnica queremos. Qué CONICET. Qué mecanismos de interacción entre los diferentes “estamentos” que lo componemos, si es que vamos a empezar reconociendo que hoy, así como están las cosas, tenemos estamentos. O si vamos a proponer que en espacios creados a estos fines sostendremos paridad (no importa si eres investigador, becaria, personal auxiliar, personal de maestranza, estudiante o administrativo, en una palabra, sino importa si eres corazón, cuerpo y cabeza puesto a debatir la política del organismo, por un lado, y la política nacional, por otro). Importará entonces pensar si propiciaremos la mutualidad (hoy por mi, hoy por ti, hoy por todos nosotros entre nosotros) o vamos a seguir sosteniendo un pensamiento jerárquico burocrático del poder.

Lo que está a debate, parece, es más que el presupuesto de Ciencia y Técnica: es qué entendemos por democracia, política, poder, conocimiento y construcción.

 

 

INCLUIR - Instituto para la Inclusión Social y el Desarrollo Humano

27 de diciembre de 2016.

¿Dónde estamos y hacia dónde queremos ir?

Estamos compartiendo este escrito con ustedes porque nuestro modo de pensar y hacer se caracteriza por reflexionar en voz alta con otros. Proponemos algunas preguntas y hacemos explícitas algunas de nuestras posiciones a lo largo del tiempo.

19 y 20 de diciembre de 2016.

Nuestro Instituto ha venido trabajando hace 14 años para colaborar en construir una sociedad más justa, más amable, más disfrutable y más duradera. En nuestra trayectoria como organización hemos vivido momentos más arduos o más fáciles en relación a cómo las orientaciones generales de nuestro país y el mundo se han alineado o no con nuestras esperanzas y posicionamientos político- ideológicos.

Hoy estamos en uno de esos momentos arduos, ásperos y complejos. Para algunas de las personas, organizaciones y equipos con quienes nos relacionamos, este momento se percibe como terminal porque se desmoronan estructuras, proyectos y afectos que sostuvieron líneas de acción completas. Algunas de esas líneas permitieron contribuir al menos a poner a debate (y en algunos casos inclusive a modificar) aspectos regresivos, retrógrados y amargos de nuestro país.

En la Argentina, históricamente, el poder hegemónico ha tendido a acumular, explotar y consolidar a expensas de otros. Desde nuestro trabajo hemos contribuido a analizar y señalar cómo este poder nos ha pasado por encima, literal y figuradamente, para, a partir de esos análisis, concretar cursos de acción con otros que buscaran modificar algunas escenas políticas. Por eso podemos decir también que, ahora más que nunca, este momento nos da la posibilidad de profundizar lo que se venía esbozando y se disputó pero no se consiguió. Y también lo que directamente no se pudo poner a debate. Y lo que creímos que tuvimos y nos arrebataron con violencia.

¿Hacia dónde, entonces, orientarnos? ¿Con qué olfato, huella, indicio, que nos permita tornar algo más posible nuestro proyecto? En esta oportunidad seleccionamos para comentar y dejar planteadas algunas herramientas, conceptos y aprendizajes de estos 14 años transcurridos como organización para ponerlos a disposición no solamente del debate sino también de la acción colectiva.

Auto-organización, auto-gestión, construcción de autonomía como proyecto

¿Qué aprendemos quienes sostenemos que la auto-organización es una forma de vivir posible, perdurable en el tiempo, que aporta a construir otra organización de la sociedad? Aprendemos a sostener ideas a través de un debate con profundidad que se plantea siempre como una apertura a poder pensar junto a otros. Esto puede parecer retórica pura, solamente una profesión de fe, pero cuando se practica a diario se convierte en una profusión de acciones concretas: modificaciones del pensamiento y la acción, construcciones de nuevas instituciones de la sociedad, cambios en los modos de hacer la tarea cotidiana.

En nuestra tarea hemos instrumentado una variedad de formas donde practicamos la auto-organización, de modo tal que nos fuimos construyendo de forma sostenidamente auto-gestionada, con todas las resonancias de ese término: autonomía de la palabra y la acción con respecto a poderes autoritarios o a tradiciones heredadas acríticamente; apreciación por la redefinición de ciertos significados (por ejemplo, del significado de solidario, economía, acumulación, cooperativa, libertad; crecimiento; desarrollo; saberes); profundización del valor del tiempo compartido y del espacio cuidado entre todos.

Practicar nuestra auto-organización con el horizonte siempre cercano de la autonomía para pensar y hacer rindiendo cuentas a nuestro ideario se transforma entonces en un modo de ser con nosotros y con otros con quienes articulamos, dándonos la libertad también de construir, disentir, poner(nos) en duda y redefinir.

Autonomía como proyecto, entonces, significa que cotidianamente podemos poner el cuerpo para sostener lo que creemos verdadero y también podemos poner el cuerpo para desarmar esas verdades y volverlas a pensar.

Este camino lo compartimos con muchos otros grupos y organizaciones, también muchas otras personas, que con sus prácticas cotidianas, sus ideas, sus creaciones, nos interpelan y nos cuestionan. Elegimos siempre la honestidad de responder con lo que realmente pensamos que podemos hacer y sostener.

 

Auto-organizarnos significa distribuir poder entre nosotros: el poder de hacer y decir, de hacer sonar la voz que cada uno tenemos en el proyecto e inclusive de ir asumiendo otras voces distintas a las que teníamos cuando llegamos al proyecto.

Auto-organizarnos significa ofrecer nuestro poder colectivo a otros: el poder de comentar lo que no nos sale todavía para pensarlo juntos y de comentar lo que sí pudimos hacer para donarlo a otros como lienzo sobre el cual pintar su experiencia posible.

Auto-organizarnos significa sumar nuestro poder a otros que vienen transitando sus luchas, dudas, construcciones.

Nuestra tarea de auto-organización, auto-gestión y proyecto de autonomía nos ha llevado así a aprender junto a escuelas, comedores populares, organizaciones de artistas, cooperadoras escolares, organismos públicos, cooperativas de trabajo, empresas de los trabajadores. También junto a personas que desarrollan casi solos su labor: los pensadores independientes y nómades que de vez en cuando vienen a usar nuestro espacio para escribir, pensar y leer; las artistas plásticas que de pronto nos muestran obra y nos abren a mundos diferentes; los profesionales que desde una posición esquizo-analítica nos abren una puerta al mundo desconocido y siempre fascinante de lo que no se puede decir, articular o sostener salvo en sueños.

Agradecemos estas contribuciones, distinguimos estos aprendizajes y proponemos profundizarlos.

Documentación, visualización y puesta en debate

Durante todos estos años hemos documentado profusamente nuestro trabajo y el de otros; nuestros anhelos y el de otros; nuestras capacidades y las de otros. A través de la imagen fija, móvil, plástica, audiovisual, dibujada, en collages, en el uso del cuerpo como performance o en la puesta en escena del teatro y la música nos hemos animado a comunicar y a crear mundos posibles con otros. Esta potencia de la documentación y su visualización permite poner en debate el paso a paso de nuestra construcción, por un lado, y también permite iluminar, poner en foco, relatar -como en toma y contra-toma- una narración de lo que viene siendo posible.

Metafórica y realmente hemos puesto a debate a través de la imagen muchas de nuestras preocupaciones y nos interesa profundizar lo que estas herramientas nos siguen brindando. Por eso pudimos crear cuentos junto a niños y niñas, crear ilustraciones junto a artistas, proponer performances en la calle junto a las organizaciones con quienes construimos circuitos de dar y recibir.

Seguimos pensando que ésta es una vía posible.

Nos seguimos invitando a crearla junto a otros.

Estética de la vida cotidiana: la política es todos los días

La auto-organización y la puesta en vista a través de la imagen nos brindan, además, una posibilidad estético-política. Es con cierto código de belleza que armamos nuestra política cotidiana y aprendemos a pensar la autonomía como un proyecto, como algo siempre por ser: la política de la convicción en la justicia pero no porque viene o emana de algo o de alguien, sino porque estamos con otros sosteniéndola y haciéndola posible -o eso queremos pensar, deseamos hacer, ansiamos proteger y expandir-.

Como la política es todos los días, todos los días que nos encontramos en situaciones donde la lógica del sentido común parece traccionar contra la justicia, nosotros tratamos de traerla de nuevo al ruedo.

Y en esa tracción encontramos un disfrute estético, político, corrosivamente alegre, si se pudieran usar estos dos términos juntos, en el sentido de que nos pone en marcha hacia algo que todavía no inventamos pero estamos seguros de querer: un mundo, efectivamente, mejor.

 

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