8 de Marzo: Reflexiones en la Charla-Debate “Género y Relaciones de Poder en la Universidad”

María del Socorro inició sus reflexiones considerando el sesgo producido por las ideologías patriarcales en la versión oficial de la realidad como resultado de haber tomado la mitad de la humanidad como un todo, lo que condiciona a los hombres hacia la prescindencia y subordinación de roles y comportamientos calificados como propios de las mujeres y a tensar sus diferencias con ellas. Se enfatizó la perspectiva de género en la deconstrucción de la categoría “mujer” en tanto creación social imaginaria en espejo del “hombre” y el consiguiente reconocimiento de que no hay nada acerca de ser hembra que una naturalmente a las mujeres: en vez de identidad, en un mundo plural la unidad social y política de las feminidades es cuestión de afinidades.

De ahí la necesidad de generar alianzas situacionales de las mujeres, apelando a su propio lenguaje y sus propias simbolizaciones. En el caso de la universidad se admite la persistencia de redes de poder donde predominan formas de pensar, educar y actuar patriarcales, en una trama de mecanismos de inclusión, exclusión y resistencia. Específicamente en el ámbito docente ello implica la existencia de inequidades para mujeres, travestis, trans, lesbianas, bisexuales y no binaries. Entre estas inequidades se encuentra la oposición a las reivindicaciones en defensa de los derechos laborales de este colectivo.

Con respecto a los espacios y las prácticas que demandan una acción política desde la perspectiva de género en el ámbito universitario María del Socorro destacó la importancia de poder reconocer y luchar contra las diferencias de género en sus estructuras internas y en la vida cotidiana, en sus aspecto formales e informales, explícitos e implícitos. Estas diferencias se hacen visibles en la discriminación de las mujeres en el acceso al capital académico (por caso, en la evaluación de concursos, carrera docente y productividad académica) y a cargos superiores de gestión y de conducción, en las diversas formas de acoso, abuso y persecución, así como en la existencia de situaciones que provocan debilidad en la capacidad de las mujeres para sentirse parte de un colectivo sometido, tal el caso de quienes se consideran privilegiadas por detentar posiciones relevantes en los planos académicos y políticos.

En el marco de estas reflexiones se abrió el debate sobre las condiciones de posibilidad de las y los docentes de la universidad para identificar y comprender ideas, creencias, discursos y prácticas diferenciales y discriminatorias e ir pensando desde la sororidad alternativas para construir poder inclusivo y horizontal.

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