El Isauro Arancibia comienza las clases sin edificio propio

El edificio del Centro Educativo Isauro Arancibia (CEIA), de Paseo Colón y Cochabamba, se re-inauguró en septiembre de 2016.  A comienzos de diciembre de 2017 fue entregado al Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para efectuar modificaciones y obras relacionadas con el Metrobus de Paseo Colón, con el compromiso de que estaría listo para comenzar el ciclo escolar 2018 en marzo.  Esto no se cumplió. La nueva fecha de entrega del edificio, en el que se desarrollan las clases y los proyectos productivos del Isauro, es julio de 2018. Mientras tanto, las clases tendrán lugar en un edificio sobre Paseo Colón a tres cuadras de la sede original. En tanto los proyectos productivos de panadería, de bicicletería y el taller de costura de bolsas, entre otros, que son herramientas esenciales para el sostenimiento de proyectos de vida de lxs estudiantes y sus familias, no comenzarán hasta mediados de año por la falta de espacio.

 

Acá había una escuela

En el Isauro vimos mamás aprendiendo a escribir y a animarse a leer en público emocionadas, sosteniendo la mano de sus hijos.

Jóvenes que se pusieron su mejor ropa para llevar la bandera en un acto escolar, delante de un cartel que decía «Amor, tizas y libertad».

Niñas y niños pintando arco iris y atardeceres hermosos, a pesar de no haber podido dormir bien la noche anterior.

Porque acá había una escuela.

En el Isauro vimos reencuentros, lágrimas y abrazos que hacía tiempo esperaban para ser dados.

Jóvenes entrando contentos a la sala de maestros cada mañana para darle un beso a los profes.

Niñas y niños contando orgullosos que conocían a tal pintor, que lo vieron en un museo, que son autores de libros de cuentos.

Porque acá había una escuela.

En el Isauro vimos un equipo docente pedir justicia por un estudiante, cuando nadie más reclamaba por su vida.

Vimos surgir la vida, crecer y plasmarse en cada centímetro de la pared de la escuela, transformando un edificio gris en una colorida obra de arte.

Porque acá había una escuela.

Y un hogar

Y ganas de seguir estudiando

Y talleres productivos

Y computadoras

Y un jardín maternal

Y un comedor con comida riquísima

Por eso nos parece impensable, incomprensible, que este marzo no se abran las puertas de esta escuela, que se transforme este lugar que alberga en un lugar de paso.

Francamente, nos parece un avasallamiento directo a la vida de quienes quieren y luchan cada día para construir otras posibilidades de vida.

Porque acá había una escuela.

 

 

Desde Incluir deploramos la falta de compromiso y de apoyo del Ministerio de Educación del Gobierno de CABA para con el proyecto educativo del CEIA. También nos oponemos a sus políticas neoliberales, que invitan a minimizar costos cerrando escuelas, jardines y centros de educación para adultos, cercenando de esta forma los derechos de todos y todas a recibir una educación digna, gratuita y de calidad.

 

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