Pronunciamiento – La vida y la muerte

 

Hay tiempos donde la vida y la muerte están fuertemente ligadas como si fueran una. Pero la vida y la muerte no pueden prestarse a confusión.
Cuando se arranca la vida y en el mismo gesto se oculta la mano que mató, y cuando con saña se proclama que los cuerpos de los pibes chorros están mejor en la cárcel (muertos) que en otro lugar, o cuando se acusa de terroristas a quienes defienden sus derechos constitucionales preanunciando y justificando más violencia, estamos ante una ligazón entre vida y muerte (como si fuesen una sola) que es preciso desligar, sobre la que es necesario intervenir, sobre la que queremos tener poder de acción.
Acción que de cien mil maneras se expresa en más de los miles de cuerpos vivos que gritamos en una Plaza de Mayo lluviosa y triste. Por cada uno de nosotros se multiplicaba por cien el grito de CON VIDA LO LLEVARON, CON VIDA LO QUEREMOS por Santiago Maldonado, hoy y siempre, y con nuestro grito también dijimos PRESENTE: por los treinta mil, cien mil, un millón, muchos millones que, en nombre de la cruz, la espada y las palabras viles han visto aniquilada su vida en las manos asesinas de ¿la Historia Trascendental? ¿La Moneda Vil? ¿La Apropiación Insana? ¿El Delirio de Grandeza? ¿La Nación Corrupta?
Gritamos ayer y gritamos muchas otras veces durante estos años por los muertos de la democracia, los encerrados de la república, los condenados Sin Tierra porque otros consideran que Tierra Arrasada es la mejor política para obtener agua, petróleo, recursos… riqueza apropiada de las manos que la trabajan.
Gritamos, seguimos gritando, seguiremos gritando, por una forma de ver y hacer las cosas que nos contenga, nos permita estar del lado de la vida, nos arrastre en su inmensa capacidad de gestación hacia el futuro, que es nuestro y que es hoy, lleno de poder convocante, donde las manos que trabajan y las cabezas que piensan con esas manos, tengan cuerpos vivos que también, si quieren, griten, lloren, rían, pero sobre todo estén, estén y puedan tomar la decisión de ser con otros en paz.
Ya lo sabemos, esto sí lo enseña la historia: Sin justicia no hay paz.

Instituto para la Inclusión Social y el Desarrollo Humano — INCLUIR Asociación Civil
Agosto 14, 2017

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